miércoles, 11 de marzo de 2026

 

iran ha ganado la guerra. David venció a goliath. Trump huele a puchero enfermo

 

ADAFINA. PUCHERO ENFERMO

 

Adafina era la comida que preparaban las amas de casa judías los viernes por la noche antes del Sabat cuando a los de la Ley Vieja no les es lícito cocinar. Era un pote de berzas y berenjenas donde las madres echaban algo de carne kosher de animales sin pezuña o peces sin escamas, sustancioso condimento hervido a fuego lento. Yahvé mandaba no manducar caracoles ni crustáceos y por supuesto carne de cerdo animal inmundo. Yo vengo de una ciudad muy judía que era Segovia donde pervive esa tradición culinaria de los hebreos. Curiosamente se transforma en puchero enfermo o por otras señas el cocido. Después de 1492 y el tan traído y llevado Decreto aparece la Castilla conversa. Los que no quisieron marcharse al extranjero que fueron los más y los que partieron que eran los menos convierten la adafina en la marmita de los godos y echan al cocido no sólo tocino  y la famosa “bola” que sabe riquísima. Todo para disimular o para aparentar que eran cristianos viejos. A partir de entonces cuando se descubre un asunto sospechoso donde nada está claro suele utilizarse una frase: “esto huele a puchero enfermo” y la guerra de Trump contra Irán huele a puchero enfermo. Los yanquis y los pretenciosos israelíes no quieren admitir que perdieron esta guerra. Que les salió el tiro por la culata. Alá es grande.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

martes, 10 de marzo de 2026

 

RAUL DEL POZO. MORIR DE PULMONÍA ES DE VALIENTES

 

RAUL DEL POZO EL BROCENSE CONQUENSE

 

Doblan las campanas por Raúl del Pozo. Morir de pulmonía es de valientes pero Dios me libre del día de las alabanzas. Le conocí en Londres. Viniendo de Moscú todo pagado y cuando las rusas según me dijo no apagaban la luz,  haciendo el amor, aquella Inglaterra pobre y manoseada de las huelgas mineras le pareció un sitio funesto.

─Inglaterra es un campo de concentración me dijo por aquel entonces.

─No jodas, Ruli. Esta es la cuna de la democracia.

Le hospedé en mi casa de Kensington varias noches. De mortuis nisi bene.

No conviene hablar de los muertos mal. Es una falta de respeto. Yo no quisiera hacerlo pero no puedo. Me llamó psicópata y fascista. 

Éramos parroquianos en el café Gijón y en Londres jugábamos al mus en casa de Julián Martinez paisano suyo y que escribía para el Informaciones. Otra ocasión: la tenida fue en casa del corresponsal de la Vanguardia Abascal que era un poco borde. 

Se emborracharon y por poco Raúl le da a Abascal con la botella en la cabeza. Abascal se había metido con Emilio Romero y eso para los redactores de Pueblo era crimen de lesa patria. Menos mal que lo sujetamos porque iba a por él. El día que fue elegido Carlos Arias Navarro jefe de gobierno estábamos en cá Alfonso Barra y del Pozo gritó:

─Ostias el carnicero de Málaga

De vuelta a Madrid se convirtió enm una de las plumas galanas del Régimen y ya no me hablaba. Este conquense ex seminarista y que sacó la carrera de maestro de escuela y se vino a Madrid fue el  mejor lebrel de Emilio Romero diz que era el que le arrimaba las putas porque conocía como nadie el Madrid la noche años 60. 

Bebía los vientos aquel director arevalense por María Jiménez.

No discuto su valía profesional y su pluma cortante, afilada, pronta ora al navajazo, ora al ditirambo o el incensario. Su norma era siempre estar con el poder.

Cada vez que había un inquilino nuevo en la Moncloa cambiaba de chaqueta. Fue seminarista, de la Hoje, comunista, socialista, pepero y de últimas me pareció notar ciertas inclinaciones hacia la derecha aznarista. No era malo como novelista pero como columnista del Mundo desde que cuyo pedestal auscultaba el ruido de la calle no se le puede comparar con Francisco Umbral, predecesor suyo. Descanse en paz.

martes, 10 de marzo de 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

 ONEGA VOZ DE TABACO NEGRO

Otro que cascó. Se conoce que andan llamando por ahí en eso. Fernando Onega ─Fernandiño─ era un gallego enxeibre no sé si de Lugo o de las Rías Bajas, de esa escuela de periodistas gallegos que trajo Rosón a la Prensa del Movimiento: Pedro Rodriguez, Pedro Pasciual, Celso Collazo y demás un poco a la sombra de Julio Camba y de Cela.

Discretos reservados de esos que se dicen que cuando los ves en una escalera no sabes si sube o baja. Y si les preguntas algo te responden viceversa. Tenía cara de seminarista misacantano con sus lentes de montura de oro y su voz de tabaco negro.

Adolfo Suarez lo fichó como ayuda de cámara y hasta creo que le buscó novia una chica abulense. Le escribía los discursos, puedo prometer y prometo y lo prometía con su voz de tabaco negro.

El fuerte aroma de los “Ducados” se elevaba sobre el techo de aquellas redacciones estábamos todos dando voces, sonaba el tableteo de las Olivetti como ametralladoras al husmo de la noticia y el reportaje. Humo. Aquel humo era puro incienso, olíbano sagrado sobre el altar de la diosa actualidad.

La muerte de Fernandiño me ha llenado de tristeza. Fue mi director en ARRIBA que dirigía desde la planta noble de aquel edificio de Castellana 142 que recordaba a la ONU siendo tan solo una caja de cerillas. Jamás me capó una crónica.

Era discreto, diserto e irónico aunque gallego sus perfiles eran eslavos. Un lago en Estonia se llama Onega y un hermano suyo o su padre escribió un libro muy voluminoso sobre los judíos en Galicia.

Cuando se desmontó aquel andamiaje de los periódicos estatales, algunos como yo nos quedamos yertos compuestos y sin novia, pero Onega, la Rosa Montero que era roja más que una amapola hicieron un carrerón, Onega se convirtió en estrella de la Cope y la Montero  en prima dona del País.

Este predicado corrobora mi aserto de que el falangismo que los crió a sus pechos era un movimiento aséptico y ecléctico; para trabajar en aquellos periódicos de la cadena no se preguntaba al aspirante quién era, qué pensaba, de dónde venía y adónde iba. Lo mismo que en la Legión. 

Actualmente eso es muy difícil, más complicado, los plumillas han de resignarse a vivir de limosna y tocar muchos palillos para entrar en un periódico. ¿Es esta la libertad que nos prometían? 


Pobres de aquellos que cometan la torpeza de pensar por su cuenta al  carecer de flexibilidad de vertebras adecuadas para prosternarse ante el gran jefe al que no verán jamás pues la bestia sin rostro. Yes wuana.

 Los francotiradores están prohibidos y sólo se les permite garabatear mensajes en la Red. Como yo. Si no te arrodillas ante el imperio y le haces la palinodia a Trump y a otros indeseables vas listo. Onega fue de los últimos eclécticos. Su voz de tabaco negro no se extinguirá. Será siendo propagada por las ondas en el espacio cibernético. Descanse en paz Onega. Hoy yo quiero lanzar desde este humilde blog un réquiem por aquella época. Cuando sólo fumábamos tabaco negro.

miércoles, 4 de marzo de 2026

jueves, 26 de febrero de 2026

 

ASI VIVI YO LA INFAUSTA NOCHE DEL 23F

 

23 F LA GRAN CHARLOTADA

 

El coronel Tejero  pasó ayer cumpliéndose 44 años del día de autos a mejor vida. Justus ut palma florebit (todo un signo y un aviso seguramente, el buen picoleto ha muerto en la cama a los 97 años) pero fue el gran payaso de la gran farsa. 

Lo tomaron de pendejo con su histriónico gesto pistola en mano en la tribuna del congreso aquel malhadado atardecer de febrero de hace 44 años que yo recuerdo perfectamente cuando conecté el transistor, noche de transistores, noche larga. 

Radiaban música militar. Cogí el tapabocas, me puse la gorra y la chaqueta de pana y me dirigí al congreso. Vivíamos en Antonio Leyva. Un hongo atmosférico sobre Madrid el sombrero de la contaminación.  Había sido un invierno seco.

Sobre las calles de Valencia rodaban los tanques. El general Milán del Bosch estaba saliendo con sus tropas a la calle.

─Ya están ahí

Pero no estaban ahí. Sólo comenzaba el tinglado de la antigua farsa. Me dirigí al Café Gijón. Estaba cerrado. 

Bajando por Recoletos ví a uno de la secreta que tenía a un descamisado en el suelo y le apuntaba con una pistola y en la Puerta de Alcalá fui testigo de lo que me pareció ser un golpe organizado desde arriba. 

Tres tipos con cara de palo comunicándose en inglé con su walkytalky y debajo de la gabardina abultaba una Uzi la metralleta israelí. Aquellos fulanos recién aterrizados desde la base de Langley la sede de la CIA eran los que estaban dirigiendo el “golpe”. 

En el Hotel Palace me tomé  casi una azumbre de cervezas en parte para combatir el frío y en parte para ahuyentar el canguis. 

Con mi cámara  Pentax en ristre retrataba a todo lo que se movía. 

Saqué incluso al general Santamaría jefe de la policía nacional meando en los urinarios de la planta baja del hotel. 

Me quedé sin tabaco y le pedí un cigarrillo a un fotógrafo inglés. Me dijo que trabajaba para Reuter. Mentalmente, empecé a atar cabos mentalmente. ¿Pero cómo puede haber venido de Londres este tipo a semejante corrida de toros? 

Alguien debió de darle el tip off (alerta). El retratista inglés y los tipos de la CIA con el sonotone y la gabardina, la ametralladora oculta en la pechero, fueron para mí datos convincentes de que todo aquello había sido un montaje. El objetivo desde luego apuntalar el sistema democrático que se estaba viniendo abajo y de paso acabar con el ejército español. 

Cuando era corresponsal en Londres, era la idea que propalaban los británicos desguazarlo para acabar con los restos del franquismo. La idea era convertirlo en una ONG. Mi colega inglés me vigilaba con un aire de sospecha al tiempo que me surtía de Pall Mall superlargos, el tabaco caro que yo  fumaba en Londres.

─No pareces español. Where are you from? Hablas el inglés como un irlandés. ¿Eres un paddy?[i]

Le dejé con la palabra en la boca y contesté a la interrogación con otra pregunta como los gallegos

─¿Y tú?

Hice  a continuación mutis por el foro

El Butanito berreaba a sus anchas narrando el golpe como si fuera un partido de fútbol. Fue la noche de las radios largas y de los cuchillos largos pero luego fuese y no hubo nada como ocurría en las comedias de capa y espada.

 Habló el rey de madrugada. Roma locuta causa finita.  La tensión fue menguando. Y de pronto amaneció. Vimos, venida la mañana, salir ovantes, triunfantes a sus señorías, el golpe había fracasado. Ya éramos demócratas de toda la vida. Y a los pobres guardias civiles ─qué humillación─ saltando por la ventana del edificio de las Cortes. 

Abrieron los estancos. Compré más tabaco. Fui a devolverle sus cigarrillos al inglés pero éste había desaparecido.  Filmé dos carretes con mi querida Pentax e incauto tonto de mí se los doy a un colega del YA un tal Ángel Luis para que me los publicase (yo ya no tenía periódico) nunca los volvía a ver, porque aquel mamón trabajaba para el CESID. Con las mismas atravesando todo Madrid me dirigí a mi puesto de trabajo en la calle San Bernardo. 

Yo trabajaba en el gabinete de Prensa del Ministerio de Justicia. Tenía un poco de resaca.

jueves, 26 de febrero de 2026



[i] Paddy de san Patricio. Así se conoce a los nativos de Irlanda

viernes, 20 de febrero de 2026

 VIVA NUESTRA POLICÍA NACIONAL QUE VELA POR NUESTRA SEGURIDAD. UNA GOLONDRINA NO HACE VERANO

Viva la Policía Nacional. El contubernio está machacando a nuestros guardias. Posiblemente haya garbanzos negros en la familia pero una golondrina no hace verano. Tuve varios agentes de la Benemérita en mi familia y mi primo Bene el de Cozuelos una bellísima persona fue un digno uniformado de los “grises”, cumplía a rajatabla el reglamento. Su hijo es comisario y tiene por delante una brillante carrera.. Lo estarán pasando mal con esta campaña de acoso y derribo (esto no viene de aquí, me tiembla la mano en los papeles de Epstein,) soy un viejo periodista sin adherencias políticas. España es mi divisa)  Yo acuso.

El que un capullo le haya metido mano a una compañera para tocarle el pirulí es comprensible y humano pues ya se sabe lo de la jodienda no tiene enmienda y parece ser que la tía estaba muy buena pero no entiendo el escándalo que se ha preparado. Los ingleses describirían la situación con un refrán:

─They make mountains of mole hole (convierten la guarida del topo en una montaña)

Más carnaza para los leones carroñeros… los cuales se escandalizan de una situación puntual y luego propalan el amor libre, las relaciones abiertas, el folleteo. Doble moral. El gran caucus me parece que quiere cargarse a Sánchez ¿Por qué? Fue el único estadista que tuvo cojones para denunciar el genocidio gazatí y de esa ladera israelita bajan los cantos rodados. El periodismo carnicero ya tiene un buen afrecho

─Es usted un conspiranoico, don Verumtamen

─Que bah. Yo me la cojo con papel de fumar

 

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

 

EL DÍA DE SAN SILVINO

Era el 17 de febrero un día especial. Era la onomástica de mi padre y allí fui a rezar por él a la iglesia de mi pueblo. Tirón de orejas, papá doquiera estés. Seguro que en el cielo gozando de la amistad de tus camaradas artilleros y del amor de tus hermanos pero sobre todo el de mamá. 

Ya sé que es difícil a día de hoy creer en la comunión de los santos, en la predestinación pues nacemos para la eternidad cuando el alma se separa del cuerpo. Ya sé que a día de hoy cuando todos creen en lo de acá abajo es muy penoso en lo que queda allá arriba. 

Pero yo sigo creyendo que hay vida después de la muerte. El hic et nunc (aquí y ahora) de la rabiosa actualidad no me vale. Porque esta vida es tránsito, pasaje, según el credo de Nicea. 

Morimos en la esperanza de la resurrección.

El día 17 de febrero era un día entrañable. Papá venía del cuartel una hora antes y le aguardábamos mirando por la ventana cruzar el puente de Valdevilla.

Nanito el hermano pequeño salía  escopetado a darle un beso echándose a sus brazos. Mi padre que era un artillero muy fuerte pues le llamaban el Sargento Fuerza y era capaz de coger con las manos dos proyectiles del quince y medio le subía a lo alto al pequeño.

El Nanito siempre estaba acatarrado, le colgaban dos mocos como dos candiles debajo de la nariz a quien alumbras, Luis Fernanditgo, hijo y casi le disparaba a las alturas.

 Otra cosa: Nanito, recién destetado y con cuco[1] debajo del mandil siempre estaba con el culo al aire. Arrópate hijo. 

Hoy hace un día perverso, decía mi padre, y en verdad eran días siniestros aquellos 17 de febrero en Segovia.

Si no nevaba, helaba y si no helaba chaparreaba, hacía un frío de los cojones.

Mamá había preparado un cocido para chuparse los dedos con tocino y con bola porque a mi padre le encantaba aplastar el tocino contra la rebanada de un chusco que traía del cuartel.

Para postre unas mantecadas que había horneado mi madre en la cocina de leña. Papá que nunca lo vi borracho. Bebía con moderación, que no faltara el vino a las comidas; daba un par de tientos al jarro de los que había mandado el abuelo de la cosecha del majuelo de Valtiendas.

Aquello no era vino. Era canto gregoriano. Lo busqué yo por mil tabernas y ya no se produce. No producía clavo ni te quedaba resaca.

Por desgracia a mí se me ha quedado la añoranza de aquel mosto sin sulfitos ni polvos que no emborrachaba y daba fuerzas. Al cual hoy lo denominan vino de la ribera.

Después, café, copa y puro. Poníamos Radio Segovia. Peticiones del oyente. Música al canto. Madre escuchaba la radio mientras cosía “Lo que nunca muere” o el “Consultorio de Elena Francis y la jornada la pasábamos divinamente al amor de la lumbre jugando a las cartas los hermanos”. Iban creciendo los días y apuntaba la primavera.

Algunos años ya habían crecido los almendros del Terminillo aquella finca en la ladera de la Lastrilla según se sale de Segovia pero casi siempre se helaban.

¿Y quién era san Silvino? Un santo godo obispo de Toulouse muerto en 718 y cuyas reliquias se guardan en un monasterio de los Países Bajos. El P. Croisset en su biografía dice era muy penitente.

Llevó toda su vida cilicio, una carlanca de púas apretándole la cintura que no se quitaba ni para dormir (mirabile dictu)[2]. Casó al rey Chigberto con su esposa Adelaida, hizo una peregrinación a Jerusalén y predicó el evangelio a los francos.

Agrega este biógrafo que era de cabellos rubios, alta estatura, fuerzas formidables. Justo como papá, que era tan forzudo como un buey. Dios lo tenga en su gloria y que nos espere allá muchos años

 

18 de febrero de 2026

domingo, 15 de febrero de 2026

 

BOCACCIO

YO leía a Bocaccio a la luz de una linterna en mi camarilla cuando era seminarista. Sus aventuras galantes me hacían reír Y soñar. También me la meneaba. A los dieciséis años mis hormonas estaban revolucionadas. No daba paz a la mano. Era un libro prohibido en el seminario. Venida la inspección de visita en seminario, le daba la vuelta al lomo de la novela y ponía otra etiqueta “Las fundaciones de Santa Teresa de Jesús”.

El libro nos remonta a los tiempos medievales cuando la Peste Negra se llevó por delante a media Europa. Un grupo de damas y caballeros florentinos con ganas de vivir y olvidar la guadaña de la gran pandemia de 1348 salían a las afueras de la ciudad a tener un día de campo, cantaban, bailaban, retozaban y cada uno contaba una historia.

 Lúbricos cuentos picarescos, burlas, engaños, maridos cornudos, malcasadas salidas, novicias que caen en las garras de capellanes libidinosos. En fin, el tema eterno de la jodienda que nunca tuvo enmienda. La historia que más hilaridad ha causado en todas las naciones creo que fue la del Hortelanillo de las Clarisas que se hizo pasar por mudo y un día una de las monjitas mientras estaba podando un manzano subido a una escalera dos monjitas observaron sus garantías─ estaba mejor dotado que un carabinero─.

Vieni, vieni anchio. Ven pa acá─ le dijo una monja a su compañera.

─No le llames. Tenemos voto de castidad

─A nadie le importa. Lo metemos en la cabaña y probaremos lo más delicioso que hizo Dios, el mayor goce para una mujer el ser poseída de varón

─Uf. Hermana. ¿Y si se entera la madre superiora?

─ Nadie lo sabrá. El hortelano es mudo

El gran Pier Paolo Passolini narra la escena de este cuento bufo tan tierno como picaresco y enfoca la cámara y muestra que todas las monjas estaban observando el trajín desde la ventana de las celdas. Desde esta contemplación a todas las monjas se las iba pasando por la piedra pero cuando la madre abadesa reclamó sus servicios, el hortelano cansado habló:

─No puedo más. Estoy  exhausto─ gritó el hortelanillo. Y a mí su descorazonamiento me recuerda una canción castellana de aquel bercero al que no le pagaban renta sus monjas y les envió el recado por el órgano música cantada y si el nabo se me nace y la pija se me pone tiesa el primer nabo que plante será el suyo, madre abadesa

Qué se le va a hacer. Era la edad media y sus reverencias la tenían bien puesta. Verdaderos garañones con sotana. Nada de mariconería. Virilidad a punta pala.

 

─ Milagro.

Se produce una revolución en aquel convento de clarisas. Redoblan las campanas y corre la voz por toda la Campania de que por intercesión celestial un mudo ha recobrado el habla. Son organizadas peregrinaciones para ver al santo.

Su bellaquería se trasformó en santidad y en otros episodios el gran escritor del Renacimiento italiano, tan imitado en España, pasa la cinta por las costumbres depravadas de los eclesiásticos sin que esto fuera óbice a la gran fe. Creo que Bocaccio critica el celibato y el abuso del pecado cometido por los clérigos incontinentes. El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota y para gozar de sus feligresas sin que se enterasen sus maridos utilizan las más sutiles ardides.

Pier Paolo Passolini y Giovanni Bocaccio santos de mi devoción orate pro nobis.

Ya confirmé que mi fe no es un problema de bragueta

Domingo, 15 de febrero de 2026