sábado, 9 de junio de 2018

VALLADOLID Y JOAQUIN DIAZ


































VALLADOLID CIEN AÑOS por JOAQUIN DIAZ. RECOMIENDO ESTE LIBRO,visitar la página de la libreria Alcaraván en la Villa del Libro

 

VALLADOLID 2

 

 

 

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En cierta ocasión que visité la Ciudad del Pisuerga tuve la curiosidad de visitas la casa donde habitó uno de los eximios maestros de preceptiva literaria, don Narciso Alonso Cortés. Los que estudiamos humanidades en los 50 nos empollamos su Historia de la Literatura Castellana en papel malo y fotografías de daguerrotipo. Dios mío, muchos recuerdos.

Vivía en Nuñez de Arce 34 el académico, el más eximio erudito de las letras hispánicas en los últimos dos siglos. Bajo su guía empezamos a conocer y a amar a los clásicos. Discípulos suyos fueron Gerardo Diego, Alarcos Llorac el ovetense a los que ningunearon sus paisanos a causa de su peculiar opinión sobre el bable y los bablistas (dijo una verdad como un templo; no se puede resucitar una obra muerta) López Anglada, Juanramón Jiménez, los Machado.

Detrás tenía un huerto y una higuera y un lema en latín que decía messor indefessus (segador sin fatiga.)

Era un latinista de primer orden desde sus tiempos de seminario. Tuvo por maestro nada menos a a don Raimundo de Miguel. Colgó los hábitos en teología pero la pasión por la tradición de aquella iglesia universal, su liturgia, su lengua, permaneció hasta el final de sus días. Murió sin ser demasiado reconocido y casi abandonado. ¡Ay si hablasen las piedras de Núñez de Arce 34! Aquella puerta de piedra arco de medio punto enguichado de barrotes, aquel jardín, aquella higuera y aquella biblioteca de casi cincuenta mil volúmenes pignorada en casi tu totalidad. ¡En cuan poco tienen los españoles de ahora las cosas grandes de su patria, qué despegados se muestran de lo suyo!

 

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Inclinados a los deleites espirituales de la especulación, la lectura, la charla en un café a media tarde.

 

En el Diario Libertad publicdo por Onésimo Redondo nuestro protomártir  publicaban  mis primeras crónicas desde Londres. Luego la piqueta deletérea y rencorosa de los que no olvidaron a Onésimo Redondo, su eximio colaborador, obligó a echar el cierre. Siempre se atuvo al carácter revolucionario de su fundador.

El Norte de Castilla, por contra, y que los admiradores de Delibes ideológicamente fue siempre más acomodaticio y funcional. Cuando vino la transición Manu Leguineche se colocaron la medalla de haber sido el periódico de la oposición al franquismo. Pertenece a la familia de los Alba y su línea editorial de ideas conservadoras, burgués y liberal coincide con el talante de la ciudad de comerciantes, industriales y terratenientes de medio pelo. Valladolid siempre tuvo un aire francés. Algunos de los edificios con sus mansardas en lo alto y los pinos tejados cubiertos de pizarra recuerda un poco a París.

 

Joaquín Díaz en este libro sobre su ciudad ha hecho un exhaustivo alarde de dotes documentalistas y muestra las pulsiones de la urbe que cuya historia conoce bien. Valladolid tiene un talante artesano y manual muy tradicionalista, donde los zapateros celebran la fiestas de San Crispín, los sastres a san Homobono y los toreros a san Pedro Regalado, un cura converso que es a su vez patrono local. Fue ápice de la Contrarreforma, lugar de muchos curas y frailes: los del Babero del Colegio La Salle, los agustinos filipinos, los jesuitas. También de militares: Academia de Caballería, regimiento de San Quintín etc. apunta otra peculiaridad, la de las amas secas o nodrizas, exuberantes matronas venidas de Asturias y Cantabria para formar parte del séquito de la servidumbre de familias acomodadas.

Cien años en la vida de una ciudad más de ocho veces centenaria no son nada pero la labor realizada por el autor ha sido tan importante como valiosísima y eficaz y, al parecer, por muy poca paga. Nunca estuvo la cultura española en tal devaluación.

 

Llegó la peste y la pasta -enhoramala- de los vivalavirgen y vivanderos de la Mala Causa y en manos de cuatro mandarines arbitrarios e incultos que procuran que la buena antorcha se meta bajo el celemín, mientras ellos nos deslumbran y ocupan cacho, publican, son agasajados por toda esa patulea de la Mediática pánfila. Con decir que dieron el premio nacional de periodismo a un tal Juan Cruz (en Londres lo llamaban el tuercebotas canario  pues militaba en el  Polisario) ya está todo dicho.

 

He aquí, sin embargo, algo que merece la pena: un libro para el recuerdo, un buen manual de historia local que hace las delicias de un empedernido lector.

Cuando abro sus páginas en este otoño de crisis y apago la caja tolondra, mientras el personal se entretiene jugando al Apocalipsis con el huracán de NY. La Gran Manzana donde viví el apagón del 77, ay aquel verano de pesadilla, me pareció un pueblón de Kansas City habitado por paletos mientras en Valladolid viven hidalgos.

 

Voy poco últimamente pero los paseantes de la calle Santiago, Umbral lo decía, eran un poco pijos, siendo él, asimismo, Dios le haya perdonado, envarado y distante con quien le convenía pero, en fin, cada una de las ciudades de Castilla la Vieja tiene una personalidad distinta. En Pinciana, patria de Zorrilla aun se detecta el orgullo de la que fue urbe y corte hasta el tercer Felipe. Allí fue bautizado el Rey Prudente, murió Cervantes y toda la ciudad respira un aire entre castrense y místico, orgullo de casta.

En León son cazurros y comen conejo. Los de Segovia, judíos. Ávila, augusta, la de los santos y los cantos, buena gente conversa pero no tienen vino. Zamora, la bien cercada por un lado la cerca el Duero y por otra Peñatajada, es larga y no se recorre en una hora; de punta a cabo, diez kilómetros. Yo creía que no llegaba nunca a la procesión un Viernes Santo. Palomino escribió un libro "Zamora y Gomorra" en que se descresta a los gallos de provincias manejados por la oronda clerigalla.

 

En Burgos viven los altivos. Salamanca docta, circuncisa e imperial donde aun retajan a los niños. Soria, lejana y ensimismada rinde culto a san Saturio y a san Mamerto, es la Mamel alemana bien aireada por el Moncayo. Palencia, gente de pro y los de Logroño, coño, y para de contar, pues Castilla la Vieja [uno aprendió geografía por el plan antiguo antes de que se impusiera esa arbitrariedad territorial de las Autonosuyas] es variada y múltiple y cada villorrio, cada majada tiene una forma distinta de enfrentarse a la vida. Perro viejo al mear alza la patita, que no nos vengan con historias, pero la lectura de este libro me ha servido de acicate para remozar antiguas vivencias.

 

Porque Valladolid es el meridiano por el que pasa toda la historia de esta nación una y múltiple. Allí se fraguó su unidad. Visito el antiguo convento jerónimo del Prado del que fue prior fray Hernando de Talavera, confesor de la reina santa, el alfaquí celestial, que se convirtió en penal, lo mismo que san Miguel de los Reyes en Valencia. Ese fue el trágico destino, tras la Desamortización, de muchos monasterios.

 

 Cisneros que le sucedió en el cargo utilizó métodos más contundentes para convertir a los moros de Granada  y no la blandura de fray Hernando, un converso- sus hermanas vivieron a la sombra de la cárcel cordobesa del Santo Oficio - que fue el primero en decir la misa en romance con lecturas en árabe en la catedral granadina, adelantándose cinco siglos al Vaticano II en lo de las vernáculas pero esto ocurre en las mejores familias sobre todo viniendo, sin saber adonde vamos, de donde venimos(de las tres culturas y religiones), como demuestra el último párrafo del epilogo de VALLADOLID CIEN AÑOS, inmerso en la tolerancia y la bondad de la que es capaz un alma castellana:”Valladolid ha sido lugar de paso, aldea y corte, incómodo muladar y ciudad elegante, mercado y templo, bastión y villa abierta, Corte y asiento gremial, inspiración y desesperación, crisol y fuego fatuo, noche de sábado y mañana de domingo... todo eso y mucho más ha sido y sigue siendo esta ciudad que se retuerce sobre sí misma como una interrogante y que, como los hidalgos de antaño, conoce sus antecedentes pero no puede recurrir a ellos. Habla entre comillas y piensa en silencio, dejando la voz para quienes recorren sus calles como las antiguas esguevas, ora mansas ora violentas”

 

Chapó. No se puede definir de forma más elegante lo que es la esencia de una ciudad. Gracias, Joaquín y que vivas cien años por tu elegancia, solercia y bondad, todo un lujo para nosotros castellanos. 30/10/12

martes, 5 de junio de 2018

PROCESO DE CANONIZACIÓN DE ISABEL LA CATÓLICA
 


Alienta aún su presencia en Medina del Campo (aquel rincón de la enorme plaza medieval donde nació la letra de cambio y congregaba una vez al año por San Pedro a los mercaderes europeos) y a ella a esta divina mujer nos encomendamos muchos patriotas al ser contestes de la unidad de España se viene abajo que el catolicismo como religión mesiánica que agrupara a todos los pueblos y las razas de la tierra se cuartea. El arzobispo de Valladolid monseñor Blázquez, secundado por el de Toledo Braulio Rodríguez días atrás anunciaron que el proceso de canonización de Isabela sigue adelante. Incoado hace varios siglos, topó con la oposición y la indignación judaica y el lobby sionista muy fuerte en la Sede Apostólica renuentes a inscribir a esta gran dama en el catálogo de los santos. Me llamarán dichosa todas las generaciones, sin embargo... Hay que entonar con ella el Magnificat.


 Es de justicia que Isabela fuese inscrita en la lista de los bienaventurados esto es aquellos hombres y mujeres que ejercieron las virtudes evangélicas ▬ fe, esperanza y caridad ▬ en grado heroico.  Era una ferviente cristiana que creía en la justicia "Pláceme ver a los obispos de pontifical, a los caballeros en el campo de batalla y a los ladrones en la horca", frase que le atribuyen sus biógrafos. ¿Qué diría ahora nuestra reina si resucitase, a la vista de nuestra situación?


Gracias a esta madrigalense (1451-1504) las Américas rezan en español y los pueblos hispanoamericanos le deben ese pálpito por la cultura ese afán de superación y de amor a lo bello inherente al catolicismo. Los hebreos a los que favoreció o sus descendientes no se lo perdonan. La mayor parte de sus asesores y de sus maestros eran judíos conversos. El decreto de expulsión de 1492 se fraguó en la creencia de que el verdadero Israel estaba en Sefarad y que el pueblo elegido mediante las capitulaciones de Granada abrazaba el cristianismo y renunciaba al Islam. Fue misericordiosa con los pobres, paciente con su marido Fernando de Aragón siempre tan maquiavélico y mujeriego. Soportó con longanimidad sus enfermedades y sobre todo el dolor que le causó la muerte del heredero su único vástago varón el principie don Juan al poco de contraer nupcias con su prima Margarita de Austria, la de su primogénita Isabel de sobreparto en Portugal, el encierro de su predilecta Catalina de Aragón repudiada por su marido el rey Enrique VII y muerta en la pobreza o la supuesta enfermedad mental de doña Juana a la cual su esposo Fernando retuvo prisionera en el castillo de la Mora para casarse con Germana de Foix. Todas estas virtudes avalan a Isabel de Castilla como una mujer fuerte y prudente cargada de sabiduría y piedad. Oía misa de alba y rezaba el breviario mientras hilaba en la rueca. En su vida y en su política sus dos confesores fray Hernando de Talavera y Cisneros jugaron papel primordial.


 El tesoro más preciado de su ajuar era un breviario o libro de horas. Desde niña habíase iniciado en los principios de la lengua del Lacio y parlaba en latín con los embajadores. Era muy compasiva con los desdichados y fue la primera en calificar a los indígenas del nuevo mundo como seres humanos ▬ en el medioevo los negros los amarillos y los cobrizos eran tenidos por cafres no dotados de racionalidad▬ que debían de ser bautizados como hijos de Dios. Pensamiento revolucionario que choca contra la creencia de los rabinos porque los eruditos del Talmud siempre han pensado que los no circuncidados los "goim" están fuera de la raza humana, se los puede sacrificar o comprar y vender cual si fuesen acémilas. Isabel reina cristiana puso la primera piedra de la teología de los derechos humanos. Los descuartizadoras de su imagen han olvidado las cláusulas de su testamento que proclaman a España una grande y libre bajo el lema de la igualdad. Tanto monta. Monta tanto. Pidamos a la reina santa que haga el milagro. Particularmente yo se lo pido y a ella me encomiendo. Regina Elizabeth, ora pro nobis