martes, 7 de noviembre de 2023
sábado, 4 de noviembre de 2023
ERA UN BUEN CHICO
OBITUARIO CARRASCAL
He was a nice guy, un chico listo, majo, amable, que paliaba la crudeza del mundo de plomo con una sonrisa beatifica pero nada más. Su premio Nadal Groovy una narración del mundo jipi aledaños de la neoyorquina Washington square años sesenta no pasará a la historia de la literatura. “Parra, tú escribes mejor, me dijo Celso Collazo, el delegado de Efe en Naciones Unidas" y creo que hasta me dio un beso en la frente.
A Jose Mari conocí en el alguarín que mi agencia tenía en la ONU con vistas al río Humber por donde navegaban las barcazas basureras y de vez en cuando el cadáver de algún suicida yo vi flotando entre las aguas de esa ría que era la gran cloaca arrastrando toda la mierda de la metrópoli.
A mí no me complacía demasiado aquel chiringuito donde apenas brotaban noticias. Todo eran reuniones, mítines, cabildeos. La era de Kurt Waldheim el austriaco diplomático al que echaron por haber estado encuadrado en las SS, que sucedió al birmano U Thant y antes el sueco Dag Harmasjeld. Con Waldheim la guerra fría estaba dando sus últimos suspiros. Pese a todo, encontré en NY un mundo feliz. No habían llegado los heraldos del globalismo y del nemine discrepante como norma de conducta.
Si no estabas con el poder, ibas a la calle. Yo tuve la suerte de poder contar la vida norteamericana a mi manera lejos de los parámetros oficiales y sin que me echaran a la calle sirviéndome de mis ardides talmúdicas para sobrevivir a los naufragios “si has de vivir con los hombres muévete con cautela de una sierpe”.
Carrascal, un buen chico, guardaba la línea siendo asi un tipo muy lineal no se salía de la acequia marcada, no estaba nunca en offside. Algunos se enfurecieron conmigo porque les levantaron de la cama Hermida, Valverde del YA, Ángel Zúñiga de La Vanguardia, un catalán bellísima persona, porque en unas declaraciones de Golda Meir me había dicho que España era un país importante y diferente a los demás por los judíos. Estábamos bajo el mandato de Jimmy Carter que tampoco representaba a los dirigentes de la Casa Blanca al modo convencional.
El manisero de Georgia que asistí a las preces en la capilla bautista de su pueblo tampoco era convencional pero también un buen chico. Se trataba del último líder norteamericano de origen cristiano en el Despacho Oval.
En política internacional USA trataba de afianzar su poder mundial bajo las directrices del paso a paso creadas por Kissinger, una política que no estuvo exenta de fallos como fue la abdicación del Sha de Persia sustituido por los ayatolas, el derribo de Anastasio Somoza, el mejor amigo de los norteamericano en Hispanoamérica seguido del de Noriega, pues bemoles tiene la cosa el Cara de Piña había pertenecido a la CIA.
Con todo y eso los EE.UU ofrecían un semblante amable de libertad y progreso. El mundo de postguerra desde el movimiento jipi y las sentadas universitarias habían dado paso a la paz norteamericana. NY era un buen lugar para vivir.
Yo me empapé de calle tratando de compulsar el pálpito existencial de los de abajo: cómo vivían qué compraban, cómo se curaban, cómo bebían, cómo fornicaban o donde se divertían los americanos. Yo portaba poco por aquel chiscón en la segunda planta del Rascacielos Azul con vistas a la ría que compartía con un periodista indio. Sus regüeldos a curry me llevaban los demonios.
Tal lugar hubiera sido el sueño de cualquier redactor de mesa pero yo soy un perro callejero con olfato para detectar la noticia por los mercados, el Hospital Bellevue donde nació mi hija Henar, o las tabernas de la First Avenue donde oí cantar maravillosas baladas de la Verde Erín y se bebía buena cerveza negra .
Había leído la novela de mi colega J. L. Castillo Puche en la cual se desenmascara los vicios ocultos o patentes del Edificio Azul.
Para él se trata de un lugar donde todo gatuperio tuvo asiento. Allí en el gran parlamento del mundo se habla, se discute y se escribe por los codos y se jode que tú no veas, sexo y poder. Es la gran montaña de papel. Enjuagues, conciliábulos, resoluciones que no se cumplen para un mundo en guerra, donde en los altos y alfombrados despachos el jefe siempre acaba tocándole el culo a la secretaria. Aunque tal vez sea un mal menor este gran oráculo de los tiempos modernos.
Si no existiera la ONU tendríamos que inventarla.
Cuando renuncié a aquel despacho, una cámara con cristaleras y mamparas cabe la mess o rancho sala de juntas de los corresponsales extranjeros, el indio con el cual lo compartía se puso de uñas ya que mis ausencias le daban vía libre para disfrutar a sus anchas de aquel ventanal y soñar en sus nirvanas mientras contemplaba el tránsito de las gabarras cargadas con los trapos sucios de la gran ciudad.
En adelante tendría que compartirlo con otro. A mí me desplacía el lugar, los eructos de aquel colega. Una vez casi recién llegado de Londres me robaron unas gafas muy chulas y una pipa Dunhill que compré en Londres.
Alternativamente no dejaba de pensar que había llegado a un mundo mágico me estaba asomando al ojo del huracán. Leía como Blanco Tobio todas las mañanas el New york times.
En mis crónicas les daba la vuelta porque la información del famoso rotativo venía filtrada y empedrada de mala uva hacia España pero no había que despotricar contra el oráculo. Bastaba con ponerle ciertos caveats o precauciones y líneas entre paréntesis. Carrascal era un buen chico. Que copiaba al Times.
Vivía en Queens, los ladrones se llevaron todo menos los libros. Lo contaba con una sonrisa. Era un admirador de los norteamericanos. Me describía cómo había llegado de polizonte. Se fumó tres paquetes de cigarrillos para entretener la espera en la aduana de la isla de Ellis le entró carraspera y desde entonces dejó de fumar.
Iba por Manhattan en un Wolskswagen. El escarabajo de Hitler un auto familiar de exiguas dimensiones con el era fácil aparcar a diferencia de los haigas nacionales, los Ford y los Chrysler amplios y cómodos con tres ocupantes en el asiento del copiloto.
Sí, era un buen chico Carrascal, aunque seguramente pasará a la historia más que por sus libros y sus crónicas a veces impecables por sus estridentes corbatas.
En la sala de prensa berreaban los altavoces anunciando convocatorias entradas y salidas de embajadores o reuniones del consejo de seguridad. Otra crisis.
Resoluciones, comunicados. Implementos, complementos e impedimentos. Se hablaban todos los idiomas del mundo- talks and talks, over talks- y luego nada.
El tema de Gibraltar que yo tocaba con denuedo siguiendo la tradición de mis periódicos caían en saco roto. Los ingleses se pasaban por la taleguilla las resoluciones y dictámenes del Consejo de Seguridad. El embajador Piniés ponía oídos de mercader a mis quejas.
Lo mismo que la crisis del Sahara español que con tanto empeño reivindicaba el Alauita instigado por el Tío Sam. Los fosfatos, el petróleo. Las auríferas dunas del desierto.
Piniés ya caduco y algo viejo cuando lo conocí no estaba fino y no aguantó el cerco y las añagazas de los moros. Puede que cayera en la trampa tendida por Mohamed VI y ahora lo estamos pagando todos.
El embajador marroquí un tal Filali verdadera hechura de Maquiavelo sin turbante nos invitaba a cenas y ágapes a los corresponsales. Quería vendernos la burra. Yo pronto me olí la tostada y a través de mis despachos a Madrid protestaba de tal insolencia lo pasé mal. Carrascal era un buen chico pero no quería meterse en líos. Maraña para el Informaciones me amenazó diciendo que era un facha claro que era un becario de Columbia donde la CIA reclutaba sus cachorros para la gran andanada pues qué iba a pasar cuando se muriera Franco.
Todos callados como ursulinas. Por apoyar la causa española y por advertir las consecuencias de la marcha verde pues el moro andaba al acecho de Ceuta y Melilla, del petróleo de las Canarias y que podría venir otra invasión en forma de inmigración soterrada sobre las Islas Afortunadas bajo el patrocinio de Washington (Kissinger no enseña nunca la patita) héteme aquí que me tildan no solo de facha. También de rojo y que trabajaba para los rusos.
Una hija de la Carabias hermana de Carmen Rico a la cual enchufó Piniés de secretaria nunca me dejaba pasar a ver al embajador español en la ONU siempre estaba reunido. Ah la suerte de ser mujer y no morir en el empeño. Al pináculo onusino habían trepado las feministas.
Quería precaverle a don Jaime de mis aprensiones con lo del Sahara pero la hija de Josefina Carabias la eterna corresponsal del YA durante el franquismo me impedía la entrada. Está reunido el señor embajador cuando hasta la recepción llegaba el estruendo de los gritos que pegaba y las vedijas del humo de los puros que se fumaba aquel recio baturro.
Se barruntaban los primeros atisbos feministas. Mujeres al poder mientras las máquinas de escribir echaban humo no habían abierto página los ordenadores y los télex machacaban kilómetros de cinta para contarle al mundo lo que pasaba.
Yo permanecía gracias a Dios y a Franco sumido en medio de aquella vorágine. Siempre al apostadero. Tres oficiales mecanógrafos perforadores de la RCA, la ITT y la Reuter Herby, Frank, y David perforaban con puntos del nuevo lenguaje quilómetros de cinta telemática a velocidades de vértigo. Herby transcribía una crónica a Madrid de seis folios en cinco minutos.
Era judío muy amigo mío pues yo en Nueva York me eché alguna que otra novia judía y le contaba como nací en la aljama de Segovia la Puerta del Socorro y que mis ancestros podían ser de tal raza, pero se quedaban de piedra cuando yo criticaba la política israelí en palestina o les decía que un judío puede llevar la torah en su corazón, no es necesario regresar a la tierra prometida derramando sangre.
Me decían;
-"pues tú no eres judío. El eretz Israel es santo".
-Sí, pero de otra tribu,- contestaba un servidor.
Así que perdíamos las amistades. Frank era italiano y se parecía a Frank Sinatra cuando no estaba borracho. No supe que fue de los transcriptores insuperables en el número de pulsaciones por minuto.
Herby se fue a Miami a morir en el cementerio de elefantes Frank murió de cirrosis le daba bien fuerte a la cerveza y David creo que se casó con una millonaria rusa.
Carrascal ah Carrascal, hacíamos cola para mandar nuestros despachos a Madrid ha muerto el pobre solo. No sé lo que sería de su mujer Hannelore la alemana, si murió antes o se divorció. A pesar de todo lo contado era no solo un buen chico sino también un buen periodista que se las apañó para sobrevivir a la hecatombe.
Y ahora después de una larga vida de 93 años descansa en paz, Josemari. Otro que se va
sábado, 4 de noviembre de 2023
domingo, 22 de octubre de 2023
LA MONJA ALFEREZ CATALINA EASO
Resuenan en mi memoria
antiguas canciones de corro las cuales esponjan mi alma de ternura y que cantábamos
los niños segovianos en la Puerta del Socorro:
Santa
Teresita hija
De
un rey moro
Que
mató su padre
Con
cuchillo de oro
Que
no era de oro
Ni
de plata
Era
un cuchillo de hojalata
Y aquella que iba
andante ma non tropo:
En
Sevilla un sevillano
La
desgracia le dio Dios
Que
de siete hijos que tuvo
Y
ninguno fue varón
A
la más chiquita de ellas
La
llevo la inclinación
De
ir a servir a la guerra vestidita de varón
Toditos
los caballeros se fueron
A
desnudar
Y
el caballero don Marcos se ha echado
A
llorar
El
rey que la estaba viendo de amores se cautivó
No llores prenda querida, no llores, mi
corazón
Que
eso que tú tanto sientes
Es
lo que deseo yo
El mito de la mujer guerrera
pervade la historia de nuestros ancestros y ahí está la Serrana de la Vera comedia
de Lope y de Tirso que se encargan de describirnos a una feroz amazona verdadero
furor uterino al acecho de todo varón que pasa lo aprehende y se lo lleca para
la cueva, lo da de cenar entre huesos y calaveras. Les hace el amor y luego los
liquida. Una mantis religiosa en forma de mujer una verdadera devoradora de
hombres. “Ha pasado un soldadito licenciado ya va para su tierra” él se huele
la tostada asiste a la primera y segunda parte del festín la rica cena y el
connubio pero no a la tercera. Huye y la serrana de la Vera, con la honda a la
cintura y terciada la escopeta, le lanza una ráfaga que se lleva el sombrero. El
clamor de la serrana resuena por todo el valle: “Vuelve, vuelve soldadito,
vuelve por tu montera”… “No señora no me paro que mis padres que son muy ricos
me comprarán otra nueva”
En este contexto de la
mujer guerrera se sitúa el caso de doña Catalina Easo con puntas y señales de ucronía,
comedia picaresca y de capa y espada. Parece ser que fue un personaje real. Nacida
en San Sebastián c. 1595 hija natural de un noble donostiarra. A la edad de
cuatro años es ingresada en un convento
de dominicas pero a los dieciocho a punto de profesar tiene una bronca con la maestra
de novicias, se tiran de los pelos y queda la pobre sor que era ya vieja
maltrecha, temiendo el castigo la postulante escapa vestida de hombre a la Corte, de allí a
Sevilla donde se embarca hacia el Nuevo Mundo militando en el ejercito que pelea
con los araucanos de don Pedro de Valdivia. Al morir éste en una emboscada huye
al Perú. Aficionada al alcohol y al juego recorre todas las timbas de Bogotá y
Potosí el Cuzco. Pero nunca lo lupanares. Es de genio muy vivo y no aguanta
pencas de nadie. Jugando al rentoy uno le llama cornudo ella tira de espala yu
lo hiere de muerte. Se libra de la horca acogiéndose a altana esto es refugiándose
en el convento de San Francisco de Lima. El regidor que era paisano suyo y al
cual habla en vascuence le otorga un salvoconducto para ir a ver al obispo y le
cuente quien era cómo es que había llegado a alférez o abanderado (los
abanderados tenían que tener gran talla, iban delante de la hueste al entrar en
combate). Ella/Él confiesa al prelado ser mujer. Éste manda ser reconocida por
unas matronas que la encuentran virgen e intacta. No era una hermafrodita, ni
un marimacho, sino que había nacido así con tal inclinación a la homosexualidad.
En sus largas correrías esta vasca de armas tomar rechaza el matrimonio con buenos
partidos. El regidor de Arequipa, considerando a la alférez un buen partido
pretende darle la mano de su hija. Y el de Cochababamba se enamora de él/ella
pero doña Catalina huye. Recorre toda la América hispana de cabo a rabo desde
Nueva España hasta la Patagonia al frente de saus banderas. Cuenta cómo entre
los hombres que hicieron la conquista surgen bandos y facciones que determinan
peleas a muerte, cosa habitual entre españoles. Pero a pesar de ser su caso
carne de cañón para cebar el monstruo de la Leyenda Negra esta española de Euscalerría
se proclama católica a machamartillo y española de los pies a la cabeza. El libro
de su vida parece apócrifo escrito por un anónimo en el siglo XVIII que lo
copió al francés basado en hechos reales: su Nacencia, su profesión religiosa,
sus correrías que van desde Madrid a Roma donde va a besar el pie al papa y Urbano VIII le da licencia para vestir de
hombre. Un extremo que a muchos historiadores parece ridículo de todas, todas. Sacamos
en consecuencia de la lectura de tales disparates que son una exaltación de la
mujer en estos tiempos feministas, y de lña virginidad de Catalina. Eso ya
cuadra menos con el espíritu del siglo XXI. Parece ser que nació entera y se
fue intacta para el otro mundo a pesar de su azarosa y disparatada vida. Los cronistas
sitúanla en México arreando mulas pues la hicieron acemilera. Iba de recua
orillas del Rio Grande donde murió
lunes, 23 de octubre
de 2023
viernes, 6 de octubre de 2023
SEIS DE OCTUBRE SAN BRUNO MONJE ALEMAN QUE FUNDÓ LA CARTUJA
SAN BRUNO HERMANO MORIR TENEMOS. HERMANO YA LO SABEMOS. Algunas consideraciones en la fiesta del glorioso san Bruno
Sile et psalle, cállate y canta; la advertencia del Eclesiastés adoptaronla los cartujos por norma de vida. Sólo hoy en la fiesta del glorioso san Bruno se les permite a estos monjes ir al locutorio y hablar.
Es una de las órdenes monásticas que más gloria dieron a la iglesia latina. Su fundador un alemán canónigo de Colonia y preboste de la catedral de Reims un hombre abroquelado en la consistencia alemana y el saber hacer francesa, abandonando las intrigas de la política vaticana o el discutinio incesante de los maestros de la Sorbona Pedro Abelardo y Berengario, con seis discípulos suyos se retiró a un sitio escarpado e inaccesible de Grenoble y allí construyeron un monasterio 1085 el cual sigue funcionando al día de hoy.
En la Cartuja de Miraflores Burgos tampoco faltan vocaciones, mal endémico de la iglesia de occidente. ¿Cuál es el secreto? Psile et salle canta a las maravillas de la creación, contempla las estrellas, aprende que el hombre pasa pero Dios no, toda una receta para curar los males de nuestros tiempos con tanto político parlanchín, con tanto obispo que no sabe lo que dice aunque diga lo que no sabe, tanto chanchullo, tanto cabildeo, tanto mentir. Vanidad de vanidades.
Hermano morir tenemos, hermano ya lo sabemos. La guadaña de la muerte no para de segar la hierba, el almiar de la muerte continua acumulando cabezas.
Mira hombre, insensato, tu pequeñez, no eres nada. Alza los brazos en contemplación, canta y reza, Dios está arriba, controla tu lengua.
Es admirable la receta de Bruno de Hartenbusch paradójicamente para vivir mucho (nada desdeñable para la gente de nuestros días cuando de lo que se trata es de alcanzar la edad provecta).
Los miembros de esta orden suelen acabar sus días ya centenarios. Una anécdota se cuenta al respecto. El papa Alejandro VI convocó a una comisión de cartujos para suprimir la dureza de la regla cartujana, no prueban la carne, comen una vez al día y ayunan a pan y agua todos los viernes del año, el más joven de los emisarios tenía 96 años, el resto pasaba de los cien.
Por ende, se explica Cartuxia never reformata quia numquam deformata (la cartuja nunca se reformó por jamás se deformó). Viven en celdas individuales y todos han de tener un huerto la única colación la reciben de manos del hermano utilero por torno, sólo se juntan para las vísperas a media noche u para la misa conventual mañanera.
San Bruno fue un clarividente adopta las normas del monaquismo oriental eremita y del occidental pero su Regla no se relaciona ni con la san Basilio, san Bernardo porque en el cister la vida conventual siempre van juntos para rezar para trabajar e incluso dormir dio lugar a muchos problemas, o san Benito con su voto de asiduidad, no pueden cambiar de monasterio.
Bruno sí cambió llamado por su amigo el papa Urbano II fundó la famosa cartuja de Calabria. Alegrémonos en su fiesta y roguemos al santo que nos libre de todos esos males desencadenados por la locuacidad excesiva, verdadero flagelo a día de hoy por las redes llamadas sociales, las cuales, sin menoscabo de sus admirables consecuciones tecnológicas, en el afán de comunicar incomunican.
La gente en medio de la digitalización triunfante no para de darle al dedito.
sábado, 8 de julio de 2023
Malditas guerras. Las pierden todos
En mi expericia como corresponsal saqué la conclusión de que Norteamerica es una nación belicosa. El dólar, la fuerza, siempre prefirió los cañones a la mantequilla pero le gustan las guerras desde lejos y la que está librando mr. Biden por interpuesto (no nos engañemos la invasión del Este de Ucrania es un pretexto: el verdadero objetivo es acabar con Rusia, hacerla trizas).
La escuela teológica salmantina de Francisco Suarez aprobó la guerra defensiva que es justa y condenó la injusta. Tal aserto sonará a música celestial a los oídos de los generales con cuatro estrellas del Pentágono.
O de los gerifaltes de los altos despachos de Wall Street fumándose largos vegueros. Ellos viven de eso; del warmongering, la agitación, el dominio. La conquista.
Practican el lema romano del “divide y vencerás” pero Julio Cesar era un civilizador. Los gringos lo contrario: descivilizan, machacan y destruyen culturas para que el globo terráqueo sea una sucursal de Yanquilandia.
En lugar de culturizar, desculturización a toda mecha. Siempre atizan el fuego sagrado de un conflicto sin que corra el peligro de convertirse en global. Mis muchos años al pie de la noticia ─ me gané el pan, dilapidé mi juventud escribiendo sobre guerras, estallidos de ira, agresividad─ me han convencido de hacer un esfuerzo gigantesco e inane.
He sido lo que llaman los anglosajones corresponsal diplomático. Mi archivo está repleto de cajas con recortes de periódicos, blocs y jotters escritos con letra febril y apresurada. El 13 de junio de 1982 escribía yo en “Mediterráneo” de Castellón este despacho bajo el titulo “La guerra la `pierden todos”. Había estallado la guerra de las Malvinas entre Inglaterra y Argentina:
Los acontecimientos en el Atlántico sur han provocado una ola de abatimiento y patriotismo en sendos bandos. Después del arrebato cuando empiezan a llegar cadáveres de los que caen en combate el ardor bélico parece desinflarse. En Londres ponen en tela de juicio la locura arrebatada de la Thatcher que mandó hundir el Belgrano. Creo que con tal mandato cavó su sepultura política. Al cabo del tiempo a 41 años vista me dieron la razón los hechos. Doña Margarate, hija de un tendero de Grantham murió alcohólica, un hijo se le mató, cerró las minas y acabó con la industria pesada británica. El hombre de la calle la odiada. Al general Galtieri le pasaría iden de idem. Fue degradado y metido en la cárcel
Creo haberla clavado. Inglaterra aunque gane este conflicto lo perderá a la larga.
Inglaterra la Inglaterra profunda no es ese de Eden de las carreras de Ascott con esas señoritas emperejiladas que lucen pamelas ridículas y caballeros luciendo sus chisteras. Hay otra Inglaterra más profunda que es la que yo amo que se encuentra en la margen izquierda del Támesis y seguramente que usted amigo lector también. Es el país con el sobre de la paga de los viernes para ir al dancing halls o al pub a jugarse los pocos chelines que quedan en el bolsillo. Las cinco pintas de cerveza.
Last orders please... y la campana que suena conminatoria a las 10 de la noche cuando cierran las tabernas. Esos ingleses de clase obrera que, llegado el miércoles y finiquitado el numerario, apaciguan el hambre a fuerza de tazas de té con pan y mantequilla y cigarrillos Number Six.
En los barrios bajos de Londres, en Manchester en Hull habrá a estas horas temblando a que suene el timbre de la puerta muchas madres, esposas y abuelas para abrir la cancela al bobby con cara de funeral que les comunique la fatal noticia. “It is our Johny,, my poor son”.
Durante la primera y la segunda guerras mundiales las bajas del frente no se anunciaban en los periódicos pero los pueblecitos dela zona rural de todos los condados muestran cerca de la tienda de la esquina estelas funerarias con el nombre de los que dieron su vida por la Reina.
En Buenos Aires, en Mendoza y en Rosario pasará lo mismo. Un oficial de Transmisión se acercará a una estancia porteña. El caído se llamará Enzo o Jorge Luis... son los de bajo, los más humildes los que suelen morir.
Nunca los hijos de la Viuda que se dan maña especial para liberarse de la mili. Desde luego, a los héroes se les proclamará en letras de molde en las lapidas funeraria. Se les colmará de honores y de medallas pero esas condecoraciones llegan tarde, no servirán para nada. Si acaso alguna paga, poco más porque las guerras no las gana nadie. Las pierden todos y lo digo esto sin prurito cobarde o pacifista pero me duele que a la guerra no vayan estos hijos de la Viuda”. Hago reserva de una observación en el caso de Ucrania no es Putin sino los EE.UU quienes están del malvado Zelensky. Claro está los rusos se defienden y acabarán derrotando al matón gringo, que se cree el amo del mundo como lo hizo Ho Chi Minh en Vietnam"



























































